Yo y mi prepucio comunicamos:
Y a todo esto, mañana a trabajar, con gran ilusión por descontado.
Yo y mi prepucio comunicamos:
Si, trabajar mola.
Un sueldo, respeto social, satisfacción por el trabajo bien hecho, una abuelita entusiasmada con su nieto que trabaja en una oficina en un - atención - 3r piso…
En definitiva, el sueño dorado de cualquier occidental estándar. ¿Dónde hay que firmar?
¿Inconvenientes?
Bueno, solo que cuando uno tiene que pasar la jornada enjaulado en un cubículo (notablemente decorado, por cierto) realizando un trabajo que un par de zarigüeyas subnormales podrían llevar perfectamente uno se aburre un poco.
Y como que preferiría que las zarigüeyas subnormales de antes me hincharan a dentelladas antes probar el amargo sabor de alguna tarea más complicada, pues sigo aburrido.
Y aburrirse delante de un ordenador es muy peligroso. Siniestro total si hay conexión a Internet. Chorrocientos megas de Adsl. El Firefox se traga los Flashes como si fuera un caldito de arroz. Posición estratégica en la oficina: en mi torreta vislumbro los movimientos de todos mis enemigos, dándome un valioso margen de maniobra (solo el flanco de los servicios es preocupante para mis intereses). A todo esto, añadid que me críe con Mario. Resumiendo, que hoy me he pasado el Doom II por tercera vez.
Pues eso, que trabajar mola.
Y aquí os explicaré todas las cositas divertidas que hago en mi trabajo, antes de que me echen.
Un saludo.